SOBRE NOSOTRAS

Un yoga por y para todos

Creemos en un Yoga real. Un Yoga de aprendizaje, de esfuerzo, de frustración, de alegría, de buscar y encontrar.
Un Yoga que se aleja de la perfección y sé acerca a lo humano y natural. El yoga del dia a dia.

Me presento, mi nombre es Amparo y soy una de las cofundadoras de Ahora Comienza El Yoga. Os cuento un poquito de mi para ponernos en contexto.

Me considero una persona muy creativa, mi mente nunca para de tener ideas e imaginar. Soy amante del arte y la cultura en muchos aspectos, no imagino mi vida sin libros, música o pintura. Este aspecto de mi vida sabía que tenía que llevarlo a mi trabajo porque lo que siempre he buscado es trabajar en lo que me haga feliz.

Tras superar algunos problemas de ansiedad y estrés, tuve la suerte de que el Yoga llegó a mi vida. Siempre he pensado que ya formaba parte de ella, solo que yo no lo sabía. Estaba en mi camino y solo tenía que seguir los pasos para encontrarnos. Mi sensación cuando apareció era que el Yoga me había encontrado a mi y no al revés.

Cuando empecé a practicar la sensación era como la de estar en casa, una sensación de estar tranquila, de estar segura y de mucho bien estar. Tras años de práctica tenía claro que el Yoga tenía que tener una importancia más grande en mi día a día y decidí formarme como profesora de Yoga. A partir de ese momento compaginé mis dos pasiones, el diseño web y el Yoga, dos ámbitos en los que soy una eterna estudiante, algo que me apasiona.

Uno de los aspectos más importantes para mi es que el Yoga no es una simple disciplina, el Yoga es mi vida, desde que me levanto hasta que empiezo a soñar, todo lo que hago y siento es Yoga, por eso hemos querido crear un espacio donde encontrar todos esos ámbitos de nuestra vida en un solo lugar. Donde conocer, aprender, compartir, autoconocerse, un lugar como como Ahora Comienza El Yoga.

¿Nos acompañas?

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Profesora de yoga // diseñadora web

Amparo

Uno de los aspectos más importantes para mi es que el Yoga no es una simple disciplina, el Yoga es mi vida, desde que me levanto hasta que empiezo a soñar, todo lo que hago y siento es Yoga

Hola!

Soy Lu. Imagino que a estas alturas ya me conocéis, y si no, da igual! Hoy os voy a hablar un poquito sobre mi.

Soy una mujer de 38 años enamorada de el Yoga. Me enamoré hace años y es un amor que sigue creciendo cada día. No ha habido ni un sólo día desde entonces, sin que haya dejado de sentirlo y de crecer dentro de mi. Llegué al Yoga como muchos de nosotros, por un derrumbe en mi vida personal. ¿Nada nuevo verdad?

El Yoga me mostró desde las primeras clases a las que acudí, que no me apartaba, que no me discriminaba por mi situación. Todo lo contrario. Me abría los brazos y me hacía espacio. Me respetaba y me prestaba atención. Al poco tiempo de empezar a acudir a mis clases de Yoga, sentí dentro de mi, que mi camino estaba ahí. Había algo que me hacía sentir que nada era nuevo, que yo antes (en otra vida o a saber) ya había estado en contacto con el Yoga. Era como si durante toda mi vida, lo hubiera estado buscando….

Pasaron años de práctica y me formé como profesora. A día de hoy toda mi vida gira en torno a ello. Mi día a día está impregnado de Yoga. En mis acciones, en mis pensamientos, en mis conversaciones y en mi entorno. Digamos que ahora yo, estoy dentro del Yoga y no al contrario.

Me sigue emocionando cada aprendizaje. El Yoga siempre tiene cosas que enseñarte, jamás dejas de ser una aprendiz con ansias por conocimiento. Es fantástico! Hay ocasiones que pienso en los años que me he perdido entre nubes y claros. En días que me he quedado en la oscuridad sin poder ver la luz. Imagino que eran territorios que tenía que transitar para hoy ser la mujer que os cuenta un poquito de ella.

Señores y señoras, Ahora comienza el Yoga!

 

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Profesora de yoga // CONTRATACIONES

lUCIA

A día de hoy toda mi vida gira en torno a ello. Mi día a día está impregnado de Yoga. En mis acciones, en mis pensamientos, en mis conversaciones y en mi entorno. Digamos que ahora yo, estoy dentro del Yoga y no al contrario.

Soy Carmen Cánovas, espero que estéis muy bien…esto es un deseo que tengo cada día cuando me levanto, cuando me coloco frente a mis alumnos: Que todos los seres gocen del amor incondicional, porque soy de esas personas que no concibe la vida sin amor. Creo que es algo imprescindible que nos ayuda a vivir con el corazón pleno, sobre todo en los tiempos que vivimos. Así es que si tuviera que presentarme brevemente diría que soy una persona que ama, que ama a los que me rodean, que ama lo que hace, que se ama a sí misma dando igual sí estoy más bella o más fea, me amo porque soy un ser real con luces y sombras, así es que abracemos también las sombras que tantas veces nos han enseñado a esquivar. 

De pequeña fui a un colegio de monjas y a los trece años más o menos te hacían como un estudio para ver sí querías ser monja. Yo tenía claro que monja no quería ser pero me llamaba mucho la atención el trabajo de las misioneras. Yo quería ser algo así pero sin necesidad de ser monja. A lo que mis padres evidentemente me dijeron que era muy peligroso. Pero en mí estaba siempre el pensamiento de ayudar a las personas que lo necesitaran, aunque aún no sabía cómo.

Siempre fui una persona delgada, de niña mi madre se preocupaba tanto que me llevaba al médico para hacerme engordar. Me decían que tan flaca no tenía ni chicha ni limoná, que sería enclenque, que siempre tendría frío porque no tenía grasita para protegerme, etc…

Y así crecí, pensando que era débil. Cuando el Yoga entró en mi vida, y se fue afianzando me di cuenta que era alguien con mucha fuerza interior. Como sí hubiese estado aletargada o dormida toda mi vida. Me di cuenta que tenía constancia, perseverancia, que desarrollaba un esfuerzo mental, que tenía potencial en mi interior..  Un potencial que a día de hoy todavía no conozco en su totalidad. Para seguir en el camino del Yoga tienes que querer ser tu, al margen de todo lo que te rodea. Me di cuenta que algunas de las enseñanzas de los Yoga Sutras ya estaban en mi de forma natural, antes ni siquiera de saber qué era esa lectura tan poderosa. 

Y así poco a poco me di cuenta que la vida que tenía montada con una hipoteca, dos coches, un trabajo y un sinfín de cosas materiales era una vida de mentira. Era algo que no me hacía feliz. Yo quería ayudar a los demás, lo sabía desde pequeña. Así es que poco a poco y gracias a mi hijo fui abandonando lastres que pesaban para convertirme en profesora de Yoga. 

Empezar de cero con 45 años no es moco de pavo, pero tenía dos cosas claras:

Una que era una persona fuerte y dos, que esas ganas de ayudar no podían caer en saco roto.

Y así es como de repente te das cuenta que nunca es tarde para empezar a vivir plenamente.

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Profesora de yoga // RRSS

CARMEN

Me di cuenta que tenía constancia, perseverancia, que desarrollaba un esfuerzo mental, que tenía potencial en mi interior… Un potencial que a día de hoy todavía no conozco en su totalidad. Para seguir en el camino del Yoga tienes que querer ser tu, al margen de todo lo que te rodea. Me di cuenta que algunas de las enseñanzas de los Yoga Sutras ya estaban en mi de forma natural, antes ni siquiera de saber qué era esa lectura tan poderosa.